dimecres, 9 novembre de 2011

COOPERATIVAS DE CONSUMIDORES DE PRODUCTOS ECOLÓGICOS: otra forma de cambiar el mundo a través del consumo diario.

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Unir un conjunto de familias y productores agrícolas a través del consumo. Esta es la estrategia que utilizan las familias que pertenecen a las cooperativas de consumidores (de productos ecológicos) para transformar y mejorar la realidad.

En una cooperativa de consumidores de productos ecológicos (CCPE) un grupo de familias se une y organiza para comprar los productos que necesitan a los productores agrícolas. Dicha compra, por tanto, se realiza de forma conjunta y sin pasar por intermediarios.

Para conseguir esto, el productor, a inicio de mes, informa de sus productos y precios. Las unidades familiares (UFs), cada semana, apuntan los productos que quieren y las cantidades. Esas demandas familiares se suman y se envían al productor para que las sirva la semana siguiente. Unos miembros de la cooperativa, siguiendo unos turnos semanales distribuyen en la cesta de cada unidad familiar lo que ha pedido.

Mediante este proceso, de forma semanal, cada unidad familiar recoge su pedido, hace el de la semana siguiente y colabora en la transformación y mejora de la realidad.

Dicha transformación de la realidad es posible ya que…

  • Por el hecho de organizarnos directamente con los productores:
    • Se evitan los intermediarios (que suelen ser grandes multinacionales y las que se llevan la mayor parte del beneficio de nuestras compras habituales).
    • Se potencia el consumo local (evitando los alimentos kilométricos – y por tanto el consumo de recursos fósiles y la contaminación).
    • Se crean grupos de acción (lo que permite transformar un hecho individual, como es el consumo de productos, en un hecho colectivo).
    • Se colabora en la existencia de un mundo rural vivo y no despoblado ( y por tanto que grandes extensiones de terreno queden deshabitadas e improductivas, concentrándose la población en las ciudades),
    • Se puede escoger a los productores (y por tanto evitar aquellos que exploten a sus trabajadores y potenciar a los nuevos y jóvenes productores).
  • Por el hecho de consumir productos ecológicos.
    • Se reduce la contaminación (del ambiente y de las aguas por la aplicación de agroquímicos).
    • Se favorece las pequeñas explotaciones (y por tanto un mayor número de trabajadores).
    • Se tiene una mejor salud ( y por tanto menos gasto para la seguridad social).
    • Se consumen productos de temporada (y por tanto que no han necesitado instalaciones contaminantes – como invernaderos o cámaras de refrigeración y congelación).
  • Por la unión de organizarnos como cooperativa y consumir ecológico.
    • Se permite que los productos ecológicos no sean sólo para una élite económica; la eliminación de los intermediarios permite compensar el incremento de coste que supone producir ecológico.
    • Se reduce mucho la generación de residuos no orgánicos procedente de los envases (ya que los productos se sirven a granel y, cuando no es posible, se potencian los productores que utilizan envases retornables)

Actualmente, en las cooperativas es fácil encontrar frutas y verduras, conservas, legumbres, zumos, lácteos, carne y proteínas vegetales de producción ecológica. También es usual encontrar productos de comercio justo (a veces también ecológicos).

La idea de organizarse para consumir no es sólo aplicable a los productos ecológicos. También se puede hacer para otro tipo de producto; sean cuales sean los productos, los beneficios sociales, económicos y medioambientales también serán muchos. Es responsabilidad de todas idear y saber crear dichas redes.

Mejorar el mundo des del consumo. Artículo general sobre criterios de consumo.


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Seguramente todas y todos tenemos que consumir para poder satisfacer nuestras necesidades (básicas y secundarias).

Una línea de reflexión interesante sería establecer i diferenciar que es una necesidad básica y secundaria, pero eso quedará para otro día.

La reflexión de hoy está relacionada con los criterios a valorar cuando tenemos que consumir productos, principalmente alimentarios.

Los productos, antes de llegar a nuestras casas, pasan por tres fases: producción, distribución y comercialización. Si queremos implicarnos desde el consumo tendremos que tener en cuenta una seria de criterios (sociales y ambientales) en cada una de las tres fases.

Los criterios sociales intentaran que nuestra compra proporcione trabajo/beneficio al mayor número de personas posible y, si puede ser, a colectivos específicos (discapacitados, en situación de exclusión…)

Los criterios medioambientales intentarán reducir el impacto negativo sobre el medioambiente.


Producción

Distribución

Comercialización

Criterio social

Pequeñas empresas.

Con trabajadores que sufren algún tipo de exclusión (discapacitados…).

Que garantizan una producción justa.

Cercana

Evitar los intermediarios.

Priorizar la compra en mercados, después en pequeños comercios antes que en supermercados o, peor aún, hipermercados.

Criterio medio ambiental

Producciones ecológicas.

Productos de temporada.

Productos que requieran pocos recursos.


Evitar los envases y embalajes.

No utilizar bolsas de plástico.

Evitar los alimentos kilométricos (que vienen de muy lejos)


Criterios, sociales y medio ambientales, a tener en cuenta en la producción:

  • Criterios sociales en la producción.
    • Comprar a pequeñas y medianas empresas: con ello conseguimos que por cada euro de compra se creen más y mejores puestos de trabajos. Además evitamos una concentración de los beneficios.
    • Comprar a empresas con trabajadores que sufren algún tipo de exclusión: con ello valoramos la implicación social de los empresarios sensibilizados y ayudamos a colectivos generalmente discriminados. Para ello debemos buscar empresas que tengan trabajadores con discapacidades, en proceso de reinserción…
    • Comprar a empresas que tengan condiciones laborales dignas: con ello favoreceremos que otras empresas sigan los buenos ejemplos. A nivel internacional, el sello de comercio justo garantiza estas situaciones.[1]
    • Comprar a empresas que tengan la producción en nuestros países: con ello evitaremos la deslocalización de la producción, que busca salarios y condiciones laborales más precarias.
  • Criterios medioambientales en la producción.
    • Comprar productos ecológicos: con ello reducimos la contaminación del agua, aire y tierras.[2]
    • Comprar productos que no requieran muchos insumos (o materias primas); para ello debemos priorizar productos con un mayor rendimiento productivo (como por ejemplo la carne de pollo o conejo, en detrimento de la de cerdo o vacuno) y que no necesiten, por ejemplo, invernaderos.[3]
    • Comprar productos de temporada: con ello evitamos que pasen (mucho) tiempo en cámaras frigoríficas.
    • Comprar productos no kilométricos (que no hagan miles de kilómetros antes de llegar a nuestras casas): con ello evitaremos el consumo innecesario de combustible y, además, favoreceremos la economía local.

Criterios sociales y medio ambientales en la distribución.

  • Criterio social en la distribución:
    • Evitar los intermediarios: con ello favoreceremos que los productores (sector que más mano de obra ocupa y más trabajo conlleva) se lleve la mayor parte del beneficio de nuestra compra.[4]
  • Criterio medio ambiental en la distribución:
    • Evitar los productos kilométricos (o los que necesitan componentes kilométricos) por lo explicado anteriormente.

Criterios sociales y medio ambientales en la comercialización.

  • Criterio social en la comercialización:
    • Comprar en tiendas pequeños: con ello favoreceremos que por cada euro de compra haya más personas trabajando y que sus condiciones laborales sean mejores (puesto que suelen ser familiares). Para ello es mejor comprar en mercados, después en pequeños comercios; cuando ello no es posible, dejar como último recurso los supermercados y los hipermercados (que además acaban con el pequeño y mediano comercio de la zona).
  • Criterio medio ambiental en la comercialización:
    • Comprar productos a granel o con envases reutilizables: con ello evitamos la generación de residuos (con el coste medio ambiental y económico que suponen).
    • Comprar sin utilizar bolsas de plástico: con ello evitamos producción de residuos y evitamos la utilización del petróleo para transportar nuestros productos (con el beneficio ecológico y económico que ello supone).
    • Comprar sin la utilización del automóvil: con ello reducimos los costes económicos (personales) y medio ambientales.

Muchos de ellos van relacionados: granel à pequeño comercio. Pequeño comercio à condiciones más dignas de trabajo.

Además de este conjunto de criterios sobre el consumo, si nos sobra algún dinero podemos implicarnos si lo invertimos en banca ética. En el estado español ya existen bancas éticas internacionales y cooperativas financieras de fiabilidad contrastada.

Si no es posible dejarlo todo en manos de la banca ética, simpre será mejor trabajar con cajas, que se ven obligados a tener un porcentaje en obra social, que con bancos.

Propuestas:Transgénicos, no (SIDA, genéricos. Doble etiquetado, Beneficios fiscales (incluir externalidades negativas),

Comercio justo



[1] Actualmente se están intentando desarrollar certificados para empresas que producen en el estado español y/o unión europea. Este producto puede ser un poco más caro que el convencional. El motivo es que el producto convencional tiene muy pocos gastos de mano de obra.

[2] Éste tipo de producto puede ser un poco más caro que el convencional. El motivo es que el producto convencional no incorpora en el precio las externalidades negativas que producen (contaminación de agua que hay que depurar, contaminación de la atmósfera, desertización de las tierras…).

[3] una dieta que consuma más carne o pescado de lo recomendado provoca un consumo BUSCAR excesivo de agua i recursos naturales. [1 000 toneladas de agua son consumidas para producir una tonelada de cereal.]

[4] Los intermediarios son empresas que obtienen los beneficios de comprar a un precio más bajo (a veces inferior al del coste de producción) y venderlo a un precio más elevado (a veces 100 o 1000 veces más caro que el precio que pagaron) sin importarle, por ello, la cantidad de kilómetros que tenga que recorrer el producto. BUSCAR EJEMPLOS